¿9-9-9?
9-9-9 es un proyecto de experimentación visual creado por el artista plástico mexicano Luis Jair Garcia G, donde el humor, otras dimensiones y sustancias misteriosas se convierten en el punto de partida para construir un universo propio.
A través del dibujo, el cómic, la pintura y el diseño de objetos, el proyecto explora la imaginación como una herramienta para cuestionar estigmas y encontrar belleza en lo cotidiano.
Inspirado por la cultura pop de los años noventa, la estética kawaii, el arte psicodélico y la vida cotidiana en México, 9-9-9 mezcla escenarios familiares con situaciones absurdas y fantásticas, creando una identidad visual reconocible por sus colores, personajes y un sentido del humor acido que invita a ver la realidad desde otra perspectiva.
Mi trabajo nace de la necesidad de transformar lo cotidiano en un espacio donde el humor, la ternura y la imaginación cuestionan la manera en que entendemos nuestro entorno.
A través de la pintura, la ilustración, el cómic construyo universos inspirados en la cultura popular, los recuerdos de la infancia y el paisaje urbano mexicano, mezclándolos con elementos surrealistas que invitan a mirar la realidad desde otra perspectiva.
Mi trabajo nace de la necesidad de transformar lo cotidiano en un espacio donde el humor, la ternura y la imaginación cuestionan la manera en que entendemos nuestro entorno. Construyo universos inspirados en la cultura popular, los recuerdos de la infancia y el paisaje urbano mexicano, mezclándolos con elementos surrealistas que invitan a mirar la realidad desde otra perspectiva.
Mi práctica artística explora la convivencia entre lo absurdo y lo familiar. Me interesa crear imágenes que, a primera vista, resulten amigables y coloridas, pero que al observarlas con detenimiento revelen comentarios sobre los prejuicios, la identidad, la creatividad y la forma en que nos relacionamos.












Entiendo la imagen como un dispositivo capaz de alterar la percepción de la realidad.
Bongi nació en 2005, como el personaje que elegí para intervenir el espacio público y acompañar mis primeras exploraciones dentro del arte. Durante años fue simplemente un conejo: un símbolo que evolucionaba junto con mi trabajo.
Fue hasta 2019 cuando finalmente recibió un nombre, una personalidad y una voz. Así nació Bongi Corazón de Hierba, un personaje curioso, optimista y un poco imprudente, que utiliza el humor y la fantasía para hablar sobre el consumo de cannabis desde una perspectiva más humana y cotidiana.










A través de sus aventuras busco cuestionar los prejuicios, normalizar la conversación y contribuir a la desestigmatización del cannabis, demostrando que es posible abordar el tema con creatividad, responsabilidad y una buena dosis de imaginación.